Evaluación Docente sin Planificación. Cuando el Sistema le Falla al Maestro.

Evaluación Docente sin Planificación. Cuando el Sistema le Falla al Maestro.

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Escrito por: Alejandro Candelario.

La narrativa de “improvisación” en la Evaluación Docente 2025-2026 no es una percepción aislada, es el síntoma visible de una falla estructural en la gobernanza del sistema educativo dominicano. Y aquí hay que decirlo sin anestesia, cuando la planificación falla, lo que colapsa no es solo un proceso técnico, es la dignidad profesional del docente. El Ministerio de Educación de la República Dominicana ha vuelto a tropezar con el mismo patrón: anuncios tardíos, plataformas inestables, centros sin condiciones tecnológicas y una comunicación institucional fragmentada.

Diversas voces del sector, incluyendo dirigentes de la Asociación Dominicana de Profesores y figuras como Eduardo Hidalgo, han reiterado en medios y redes sociales que no existen garantías logísticas ni técnicas para una evaluación de esta magnitud. Y cuando los actores del sistema advierten que no están listos, lo responsable no es presionar el cronograma, sino recalibrarlo. Porque mientras el discurso oficial habla de “calidad educativa”, en la práctica se está sometiendo a los docentes a un entorno de alta incertidumbre, estrés operativo y presión psicológica. Un maestro que no sabe si la plataforma va a funcionar, si el centro tiene conectividad o si la fecha cambiará a última hora, no está siendo evaluado en condiciones justas. Está siendo expuesto.

Esto tiene consecuencias claras en los docentes:

  • Ansiedad anticipatoria antes del proceso
  • Desgaste emocional por la incertidumbre constante
  • Sensación de irrespeto institucional
  • Pérdida de confianza en el sistema


En términos de clima organizacional, esto es crítico. Ninguna organización que aspire a resultados de alto nivel puede permitirse evaluar a su talento humano en medio del caos. Es simplemente incoherente. Más aún, la evaluación docente debería ser un instrumento de mejora continua, no un mecanismo de presión mal gestionado. Si el proceso genera más miedo que crecimiento, entonces está mal diseñado, o peor aún, mal ejecutado.

Aquí hay una verdad incómoda, no se puede hablar de transformación educativa con prácticas administrativas del pasado. La planificación no es un lujo, es la base de cualquier política pública seria.

El impacto reputacional también es evidente. Cada error en este proceso erosiona la credibilidad institucional del MINERD y fortalece una narrativa peligrosa, que el sistema exige excelencia a los docentes, pero no se la exige a sí mismo. Y ese desbalance, en cualquier organización, termina rompiendo la cultura.

En estos momentos el docente perdió la confianza en el sistema.

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