Casi 600 muertos y más de 50.000 desaparecidos: el trágico balance del doble terremoto en Venezuela se dispara mientras crece la desesperación por encontrar supervivientes y la ayuda oficial es escasa.
Los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que golpearon el norte del país el miércoles dejaron un panorama de devastación, con decenas de edificios colapsados, especialmente en La Guaira, una población costera vecina a Caracas, donde la población denuncia la precaria labor del gobierno en las labores de rescate.
Necesitamos máquinas… personas!», gritaba un grupo de vecinos frente a un edificio colapsado en esa región. «Estamos nosotros mismos buscando ayuda, el pueblo buscando cómo levantar esto», señaló otra mujer.
La Guaira quedó hecha polvo. Lo que eran edificios hoy son montañas de arena y escombros. Familiares, vecinos y voluntarios se mueven como pueden entre la destrucción, pero necesitan maquinaria especializada para poder cortar varillas de acero o remover bloques.
El jefe de ayuda humanitaria de la ONU, Tom Fletcher, estima que más de 50.000 personas están desaparecidas.
«Se trata de una operación de rescate extremadamente compleja», dijo a la AFP.
La presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, informó que hay al menos 589 muertos y 2980 heridos.



