La economía dominicana podría perder hasta un 17 % de su Producto Interno Bruto (PIB) potencial hacia el año 2050 si no fortalece las medidas de adaptación y resiliencia frente al cambio climático, según estimaciones del Banco Mundial citadas por la Asociación Dominicana de la Industria Eléctrica (ADIE).
El gremio, durante el conversatorio "Resiliencia del sistema eléctrico ante riesgos climáticos y eventos extremos", sostuvo que las inversiones oportunas en resiliencia permitirían reducir los impactos económicos hasta en un 60 %.
El PIB potencial es una estimación del nivel máximo de producción que una economía puede alcanzar de forma sostenible, utilizando plenamente sus recursos productivos —como el capital, la infraestructura y la mano de obra— sin generar desequilibrios como una inflación excesiva.
En efecto, una reducción de este indicador implica que el país tendría una menor capacidad de crecimiento económico en el largo plazo.
En ese sentido, el presidente de la ADIE, José A. Rodríguez, afirmó que el desarrollo del sistema eléctrico ya no debe enfocarse únicamente en aumentar la generación de energía o incorporar nuevas tecnologías, sino también en integrar la resiliencia como un componente esencial para garantizar la continuidad del servicio frente a eventos extremos.
"Fortalecer la resiliencia del sistema eléctrico no es únicamente una responsabilidad técnica o ambiental; es una inversión estratégica para proteger la economía, la competitividad y el bienestar nacional", expresó Rodríguez durante la apertura del encuentro.
El dirigente empresarial recordó que República Dominicana, por su condición insular, enfrenta una elevada exposición a huracanes, inundaciones, sequías y olas de calor, fenómenos que ponen en riesgo la infraestructura eléctrica y afectan directamente servicios esenciales como la salud, las telecomunicaciones, el suministro de agua potable, la seguridad ciudadana y la actividad económica.
Asimismo, indicó que el Banco Central estima que el cambio climático ocasiona pérdidas anuales cercanas al 1 % del PIB, porcentaje que puede aumentar hasta 10 % del producto cuando el país enfrenta fenómenos climáticos extremos de gran magnitud.
Rodríguez sostuvo que la experiencia internacional demuestra que la recuperación de los sistemas eléctricos tras desastres naturales depende de la planificación previa, la gestión integral de riesgos y la coordinación entre las instituciones públicas y el sector privado
Agregó que la protección de una infraestructura crítica requiere decisiones de largo plazo y una visión compartida.



