El Gobierno de Venezuela informó que mantiene conversaciones con el Departamento de Estado de Estados Unidos, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial para obtener recursos que permitan reconstruir la infraestructura afectada por los terremotos registrados el pasado 24 de junio.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, explicó que las gestiones buscan recuperar fondos y acceder a cooperación internacional para acelerar la recuperación de las zonas devastadas por los sismos, que dejaron 2,595 fallecidos y 12,400 heridos.
Rodríguez indicó que el Gobierno creó un fondo inicial de 200 millones de dólares y habilitó una cuenta en la CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe para recibir donaciones internacionales destinadas a la construcción de viviendas, garantizando mecanismos de auditoría para el uso de los recursos.
La funcionaria señaló que al menos 855 edificios resultaron afectados y anunció la llegada de un equipo de especialistas israelíes que colaborará en la evaluación de las estructuras dañadas y en las labores de recuperación.
Según una evaluación preliminar del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, las pérdidas en viviendas, comercios, edificios y otros activos económicos ascienden a unos 6,700 millones de dólares.
Las autoridades estiman que más de 12,800 personas perdieron sus hogares, mientras que Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados informó que unas 16,000 personas han tenido que buscar refugios alternativos tras el desastre.
Las labores de rescate continúan en el estado de La Guaira, donde cerca de 3,000 rescatistas nacionales e internacionales trabajan entre edificios colapsados y estructuras inestables en busca de sobrevivientes.
Uno de los rescates más impactantes ocurrió cuando un vigilante de 43 años fue encontrado con vida tras permanecer ocho días bajo los escombros de un edificio en Playa Grande. El hallazgo renovó las esperanzas de localizar a más personas con vida, mientras continúan los esfuerzos para rescatar a un niño de nueve años que permanece atrapado bajo una edificación derrumbada.
En paralelo, la distribución de alimentos, agua y artículos de primera necesidad continúa en las comunidades afectadas, mientras equipos técnicos inspeccionan viviendas para determinar cuáles pueden ser habitadas y cuáles deberán ser demolidas debido a los daños estructurales.



