Omar Fernández califica de inmoral e indolente pago obligatorio de anticipo a la DGII

Omar Fernández califica de inmoral e indolente pago obligatorio de anticipo a la DGII

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El senador por el Distrito Nacional, Omar Fernández, respondió este lunes al director general de Impuestos Internos (DGII), Pedro Urrutia, por su postura sobre los anticipos, de manera tajante al decirle que el dominicano de a pies no puede seguir siendo la alcancía del Estado.

Señor director, con todo el respeto, pero, creo que usted está lejos de la realidad del emprendedor y del trabajador dominicano. Obligar al dominicano a pagar impuestos por un dinero que todavía no ha visto pasar por sus manos es una actitud inmoral desde el Estado y un castigo a quienes trabajan día a día de forma honesta y sacrificada”, justificó el congresista por el Partido Fuerza del Pueblo.

Fernández detalló a sus seguidores de la cuenta de Instagram @omarlfernandez para los del pueblo llano, quienes iniciaron sus negocios y después de años en la informalidad se decidieron a formalizarse, se les está diciendo que el financiamiento del Estado está primero que el futuro de los dominicanos y de sus pequeños emprendimientos.

“Y ahora podríamos preguntarnos. ¿Qué pasa si tú no ganas este mes? ¿Y si las ventas bajaron? Al Gobierno poco le importa eso. El anticipo lo tienes que pagar llueva, truene o venté. Y dice el señor director que así es que debe ser. Y a mí no me parece. Para mí eso es indolencia”, expresó Fernández.

El joven político recordó que el presidente Luis Abinader le pidió sacrificio y comprensión a los dominicanos, diciendo que la situación global es difícil y que hay que apretarse el cinturón, “pero, a la hora de la verdad, ¿quién es que tiene que apretarse el cinturón? Anteriormente, les he dicho que no es el Estado que debe decidir cómo gastar, prácticamente, todo el dinero que produces con tu esfuerzo, tu sudor y tu trabajo”.

Abogó al sentido común y citó a partir de la biblia que el obrero merece ser retribuido con su salario, por eso, es el dominicano quien debe decidir qué hace con lo que produce. Dijo que el Gobierno defiende que sin el anticipo el presupuesto sufre.

¡Umm! ¿Y la gente no va a sufrir también? Esa es la verdad que muchos evitan decir en voz alta. El Estado dominicano está tan mal administrado, tan lleno de gastos innecesarios, tan plagado de botellas y de desperdicios que necesita cobrarle por adelantado al pequeño empresario para poder funcionar”, lamentó.

El legislador fuerzapueblista recordó que ha sometido cuatro proyectos de ley que proponen eliminar el anticipo a las pequeñas y medianas empresas, “incluso, desde que era diputado. Porque estoy convencido de algo muy simple, el trabajador dominicano todo el deseo del mundo de superarse y cada vez, está más en malas o con nuevas trabas”.

Advirtió que, si tiene que proponer el proyecto cuatro veces más lo hará, pues, está lucha no la soltará hasta que le quiten el anticipo a las pequeñas y medianas empresas, “no se trata de mí sino del 90% de los comercios en el país que aportan al crecimiento y los ponen a sufrir”. Invitó a compartir el video.

DGII

El director Pedro Urrutia dijo que siempre ha estado opuesto a eliminar los anticipos porque son una forma de financiamiento del Estado, y es un avance que se entrega al fisco y que si no se realiza ese préstamo se castiga al contribuyente con recargos a esos intereses.

El origen del Anticipo del Impuesto Sobre la Renta (ISR) en la República Dominicana se remonta a la creación del propio Código Tributario (Ley No. 11-92) en mayo de 1992. Sin embargo, el esquema agresivo, obligatorio y mensual que genera debates y que las pymes enfrentan hoy en día nació de una reforma fiscal específica en el año 2004.

El proceso histórico se divide en dos etapas clave

El Nacimiento: Código Tributario (Ley 11-92)

En 1992 se estructuró formalmente el sistema de anticipos en el Artículo 314 del Código Tributario. En su diseño original, el anticipo era simplemente un pago a cuenta del impuesto del año siguiente, pero funcionaba de forma muy distinta a la actual: no asfixiaba el flujo de caja diario porque se pagaba en pocas cuotas basándose estrictamente en lo que la empresa había liquidado con certeza el año anterior.

El Cambio Radical: la Ley de Reforma Fiscal 288-04 (El origen del conflicto)

El esquema actual, el que motiva las quejas de líderes políticos y gremios empresariales nació a finales de 2004 bajo el gobierno del expresidente Leonel Fernández, mediante la Ley No. 288-04 de Reforma Fiscal.

El contexto del cambio. La República Dominicana venía saliendo de la severa crisis financiera y cambiaria de 2003 (provocada por la quiebra bancaria de Baninter). Para estabilizar la economía, el Gobierno firmó un acuerdo Stand-by con el Fondo Monetario Internacional (FMI), comprometiéndose a elevar urgentemente la recaudación del Estado y garantizar ingresos constantes mes tras mes.

Para cumplir con el FMI, la Ley 288-04 modificó drásticamente el Artículo 314 del Código Tributario, estableciendo queObligatoriedad mensual: A partir del año fiscal 2006, todas las personas jurídicas (empresas) debían pagar el anticipo dividido de forma estricta en 12 cuotas mensuales.

El 100% por adelantado: Las cuotas pasaron a ser equivalentes al 100% del impuesto sobre la renta liquidado en el período anterior.

El piso del 1.5%: Si una empresa tenía pérdidas o una tasa de tributación muy baja, se introdujo la regla de pagar el anticipo en base al 1.5% de sus ingresos brutos del año anterior (un pago mínimo obligatorio, facturara o no ganancia).

¿Por qué lo defiende la DGII y por qué lo ataca el sector empresarial?

El origen de la disputa radica en la naturaleza de la ley:

Para la DGII: Funciona como un mecanismo de financiamiento continuo para el Estado. Permite al fisco captar ingresos predecibles mes a mes para cubrir el presupuesto nacional sin tener que esperar al cierre de año, además de mitigar la evasión fiscal.

Para las Pymes y Emprendedores: Se convirtió en una traba financiera severa. El diseño obliga a las empresas a pagar impuestos por ingresos futuros proyectados (dinero que aún no se ha ganado), afectando directamente su capital de trabajo, especialmente en épocas de bajas ventas o crisis económicas

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