El Banco Central de la República Dominicana decidió mantener su tasa de política monetaria en 5.25% anual durante marzo de 2026. Esta decisión se tomó en un contexto de incertidumbre internacional marcada por el conflicto en Medio Oriente, que ha elevado los precios del petróleo y otras materias primas. A nivel local, la inflación interanual se moderó a 4.67% en febrero, permaneciendo dentro del rango meta de 4.0% ± 1.0%.
En el plano internacional, la economía de Estados Unidos proyecta un crecimiento de 2.4% para 2026, aunque con señales de debilidad en el mercado laboral. La Reserva Federal mantuvo su tasa de referencia en 3.50 – 3.75%, mientras que en la Zona Euro el Banco Central Europeo ajustó sus previsiones de crecimiento a la baja y elevó las expectativas de inflación a 2.6%. América Latina, por su parte, muestra un crecimiento moderado de 2.1%, con la mayoría de los bancos centrales manteniendo sus tasas estables.
El precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) se disparó en marzo, superando los US$100 por barril, mientras que el oro descendió a US$4,600 por onza troy. Estos movimientos reflejan la volatilidad de los mercados de materias primas y su impacto en las economías emergentes. En República Dominicana, el Gobierno anunció medidas de mitigación como subsidios parciales a combustibles y asistencia social para proteger a los sectores más vulnerables.
A pesar del entorno desafiante, la economía dominicana muestra resiliencia. El indicador mensual de actividad económica (IMAE) creció 3.9% en febrero, y se proyecta una expansión de entre 3.5% y 4.0% para 2026. El peso dominicano acumula una apreciación cercana al 4% y las reservas internacionales rondan los US$16,000 millones, equivalentes a seis meses de importaciones. Estos fundamentos sólidos respaldan la estabilidad macroeconómica y refuerzan el compromiso del Banco Central con el control de la inflación y la estabilidad financiera.
