Cada 31 de diciembre se realizan diversos rituales que forman parte de las celebraciones de Año Nuevo. Estas prácticas tienen como objetivo atraer prosperidad, viajes, amor y buena fortuna. A continuación, se presentan algunas de las más conocidas:
Las 12 uvas de la suerte
Se comen 12 uvas al sonar las campanadas de medianoche. Cada una representa un deseo para los meses del año entrante. La tradición se originó en España y se ha extendido a varios países de habla hispana.
Maleta y vuelta a la manzana
Consiste en salir con una maleta y recorrer la manzana o el vecindario. Se interpreta como un símbolo de viajes y nuevas oportunidades.
Lentejas en la cena
Las lentejas, por su forma similar a las monedas, se asocian con abundancia. Comerlas en la cena de Año Nuevo o regalar un puñado a familiares es considerado un augurio de prosperidad.
Ropa interior de colores
El color de la ropa interior se relaciona con distintos aspectos: amarillo para el dinero, rojo para el amor, verde para la salud. Estrenar la prenda esa noche forma parte del ritual.
Ropa blanca, dorada o nueva
El blanco se vincula con la paz, el dorado con el éxito y la riqueza, mientras que estrenar ropa nueva representa renovación.
Anillos en la copa de espumante
Colocar un anillo en la copa de champán antes del brindis se asocia con prosperidad y estabilidad económica, además de unión.
Quemar un papel
Se escribe en un papel lo negativo del año que termina y se quema a medianoche. El acto simboliza dejar atrás experiencias indeseadas.
Billete en el zapato
Colocar un billete dentro del zapato durante la medianoche se interpreta como un gesto para atraer dinero y estabilidad financiera. Algunas personas lo conservan durante todo el año como amuleto.
