El ingeniero, político y académico dejó una de las trayectorias públicas más amplias e influyentes de su generación
Santo Domingo.– Ramón Alburquerque Ramírez (1949–2026) fue una de las figuras más versátiles y persistentes de la vida pública dominicana. Ingeniero químico, legislador, ministro, académico y analista, su nombre quedó asociado a debates sobre economía, energía, institucionalidad y medio ambiente durante más de cinco décadas.
Nacido en Monte Plata, Alburquerque combinó formación técnica de alto nivel con una carrera política marcada por cargos estratégicos y una presencia constante en la discusión nacional.
Formación y primeros años
Inició estudios en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, pero su trayectoria académica tomó impulso cuando obtuvo una beca para cursar ingeniería química en la Universidad de Kansas, donde también se especializó en computación. Más adelante amplió su formación en planificación y desarrollo económico en McGill University, la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, la Universidad del Zulia y la Sorbona.
Su paso por el Instituto Dominicano de Tecnología Industrial (INDOTEC), donde fue director, lo llevó a entrenamientos en Suiza, Noruega y otros países, especializándose en refinación, recursos naturales y cambio climático. Ese trabajo técnico contribuyó al fortalecimiento industrial del país en los años setenta y ochenta.
Ascenso en la administración pública
Su entrada formal a la alta gestión estatal ocurrió a los 33 años, cuando el presidente Salvador Jorge Blanco lo designó ministro de Economía, Planificación y Desarrollo. Desde esa posición participó en negociaciones con el Fondo Monetario Internacional y coordinó la estrategia económica del gobierno.
De manera simultánea presidió REFIDOMSA y la Comisión Nacional Técnica Forestal (CONATEF), desde donde impulsó la creación de parques nacionales como Jaragua, Valle Nuevo, El Morro y la Sierra de Bahoruco, hoy pilares del sistema de áreas protegidas.
Carrera legislativa y liderazgo político
Alburquerque representó a Monte Plata en el Senado durante cuatro períodos consecutivos (1990–2006), tres de ellos como presidente del hemiciclo. Su estilo directo lo convirtió en una figura reconocible dentro y fuera del Congreso.
También presidió el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en una etapa de intensos debates internos y transformaciones políticas.
Uno de los episodios más recordados de su vida pública ocurrió en 1999, durante una protesta legislativa en la que enfrentó una barrera policial para ingresar al Senado, dejando una frase que se volvió parte del imaginario político dominicano.
Docencia, análisis y presencia mediática
Además de su carrera política, Alburquerque mantuvo una larga trayectoria docente en universidades dominicanas y extranjeras. En sus últimos años se consolidó como comentarista y productor del programa “Los Sabios en la Z”, desde donde analizaba temas económicos, energéticos y ambientales.
Dominaba varios idiomas y cultivaba una imagen de tecnócrata riguroso, crítico y de fuerte presencia pública.
Un legado multidimensional
Ramón Alburquerque deja un legado que abarca reformas institucionales, aportes técnicos, defensa del medio ambiente, producción académica y una extensa labor legislativa. Su figura se mantuvo como referencia en discusiones sobre desarrollo, energía y políticas públicas hasta sus últimos días.
