¿Qué es más barato, la vida o el casco homologado?

¿Qué es más barato, la vida o el casco homologado?

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La vida no tiene precio. No existe mercado ni moneda capaz de comprarla, porque es un regalo de Dios. En cambio, el casco homologado sí tiene un costo, pero su función es proteger la cabeza en caso de accidente y reducir de manera significativa el riesgo de lesiones graves o mortales.

En términos prácticos, aunque un casco homologado pueda costar miles de pesos, resulta infinitamente más barato que perder la vida o enfrentar consecuencias irreversibles por no usarlo en un accidente de tránsito.

Surge entonces una pregunta elemental: ¿cómo es posible que sectores llamados a crear conciencia y respaldar las medidas del Intrant para cumplir la ley sean los primeros en cuestionarlas? Si se piensa en los costos, ¿cuánto debe pagar realmente un motorista o el Estado tras un accidente? Medicamentos, clavos ortopédicos, cirugías y largas hospitalizaciones en clínicas y hospitales representan gastos elevados que muchas familias no pueden asumir. En cambio, cuando se utiliza protección adecuada como el casco homologado, el impacto de un accidente suele ser menor y las consecuencias menos graves.

Resulta mezquino no apoyar una campaña que busca preservar la vida de miles de dominicanos que utilizan la motocicleta como medio de transporte. Y quienes afirman que el pasajero de atrás no necesita casco, ¿acaso la cabeza del acompañante no tiene valor?

Las medidas de seguridad no son “más de lo mismo”. El verdadero problema del tránsito somos nosotros mismos, cuando utilizamos los medios y la opinión pública para cuestionar en lugar de sumarnos a la prevención.

El llamado es claro: revisémonos. La vida es invaluable, y el casco homologado es la inversión más barata para protegerla. Los accidentes de tránsito constituyen la verdadera pandemia nacional. Comunicadores, políticos e iglesias deben unirse para salvar vidas.

Artículo de Amanda Morel