Ha clasificado el jamón en el mismo grupo que el tabaco como agentes cancerígenos. Se ha encontrado que el consumo regular de embutidos, jamón y tocino está relacionado con un mayor riesgo de cáncer colorrectal, especialmente si la dieta es baja en fibra y alta en grasas saturadas. Las autoridades recomiendan limitar, pero no eliminar, el consumo de carnes procesadas y optar por fuentes de proteína más saludables como el pescado, el pollo, las legumbres y los frutos secos. Además, aumentar la ingesta de frutas, verduras y cereales integrales es beneficioso, ya que aportan fibra que protege el intestino. Mantener un peso saludable, hacer ejercicio regularmente y moderar el consumo de alcohol son medidas importantes para reducir el riesgo de cáncer colorrectal y otras enfermedades crónicas relacionadas con el estilo de vida
