República Dominicana. — Lo que antes se interpretaba como “falta de ambición” en los jóvenes trabajadores, hoy se revela como una estrategia consciente frente a salarios estancados, incertidumbre laboral y desgaste emocional.
La llamada Generación Z está transformando la cultura laboral con un enfoque que prioriza límites claros y bienestar personal. Este fenómeno, conocido como minimalismo profesional, no significa trabajar menos, sino cumplir con lo establecido en el contrato, evitar responsabilidades adicionales sin compensación y reservar energía para proyectos personales o una segunda fuente de ingresos.
Datos recientes reflejan esta tendencia:
- 7 de cada 10 jóvenes no aspiran a ascender si el salario no acompaña.
- Más de la mitad ya cuenta con un segundo empleo o emprendimiento paralelo.
Lejos de ser desinterés, esta adaptación responde a un mercado que ya no garantiza estabilidad con un solo empleador. Las empresas, por su parte, enfrentan el reto de ajustar sus modelos de gestión si desean retener talento: estructuras menos jerárquicas, mejores salarios y condiciones que respeten la vida fuera del trabajo.
El minimalismo profesional no elimina la ambición; redefine dónde ponerla.
