El Piro se contradice: Ataca lo que siempre ha soñado construir

El Piro se contradice: Ataca lo que siempre ha soñado construir

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Por: Ing. Andres Nova

Eduardo “El Piro” Sánchez Tolentino ha vuelto a sus redes sociales con ataques contra el Partido País Posible, acusándolo de ser un “negocio” para beneficiarse de fondos públicos y un “tigueraje” disfrazado de política nueva.

Pero esta vez, la incoherencia no se puede ocultar: El Piro está atacando precisamente al tipo de organización política que él mismo ha dicho durante años que debería existir. Con sus propios discursos ,grabados, publicados y celebrados, hoy queda en evidencia que se contradice, se delata y, peor aún, se convierte en lo que siempre dijo combatir.

Cita 1: “Hay que abrirle paso a la gente del barrio, al que nunca ha tenido padrino”

Esa frase la dijo El Piro en una entrevista para Diario Libre durante su participación en Dominicana’s Got Talent 2021. Su planteamiento era claro: que los partidos abran espacio a ciudadanos comunes, a jóvenes, a profesionales que vienen desde abajo.

Entonces, ¿por qué ahora ataca al único partido que ha hecho precisamente eso?

En las elecciones municipales de 2024, País Posible llevó como candidatos a jóvenes profesionales, comunitarios, emprendedores, líderes de base. Muchos sin tradición política, sin apellido ni padrino. El resultado: una alcaldía, 11 regidores, y más de 20 cargos municipales logrados a puro trabajo y movilización local.

¿No es eso lo que El Piro decía que se necesitaba? Entonces, ¿por qué lo ridiculiza?

Cita 2: “Yo quiero cambiar el sistema, no entrar al circo de siempre”

Así se expresaba en sus videos de Somos Pueblo en 2020, al criticar a los partidos tradicionales y exigir una política más ética, participativa, ciudadana.

Pero País Posible no es parte del circo de siempre. Es un partido que nació sin estructuras tradicionales, sin comprar liderazgos heredados, sin “diezmos” ni “anillos”. Su presidente, Milton Morrison, tampoco viene del clientelismo: es un ingeniero formado en INTEC, un escritor, un tecnócrata que fundó un partido desde cero, recogiendo firmas y sometiéndose a todos los filtros legales.

¿Qué más ético y ciudadano puede ser eso?

Cita 3: “Este país no cambiará mientras los mismos de siempre sigan mandando”

Ese fue su lema en múltiples publicaciones de Somos Pueblo Media entre 2021 y 2023, cuando denunciaba la vieja política. Pero cuando emerge un partido nuevo, legal, construido por ciudadanos comunes y con resultados concretos en elecciones, El Piro lo llama “negocio”.

¿En qué quedamos?

Si el país no cambiará con los mismos de siempre, entonces ¿por qué desacredita a los que están intentándolo desde adentro, con las reglas del juego, pero sin corrupción?

Cita 4: “Lo que queremos es participación, no represión”

Y sin embargo, ahora El Piro reprime con burla y desdén a quienes se atreven a participar. Desacredita a jóvenes candidatos de País Posible por el simple hecho de ser parte de un partido. Les niega legitimidad solo por no estar en su línea de discurso. Eso también es una forma de represión, más sutil, pero igual de destructiva.

El problema de fondo: ¿qué le duele?

Lo que realmente parece molestarle a El Piro no es que País Posible exista, sino que no le pidió permiso para existir. Que haya creado una vía propia, sin apadrinamiento mediático, sin prestarse al populismo del escándalo, sin tener que pasar por el tamiz de las plataformas “alternativas”.

Cuando alguien demuestra que se puede construir sin gritar, sin insultar y sin vivir de la rabia, deja en evidencia a los que llevan años atrapados en el show sin propuesta. Y eso, para algunos, es imperdonable.

Conclusión: El país que El Piro pide ya está en construcción… pero él no lo quiere ver

País Posible representa lo que El Piro ha dicho que quiere:

  • Un partido que permita que gente del pueblo llegue al poder.
  • Una vía democrática sin corrupción ni padrinazgos.
  • Una política joven, honesta, participativa.

Y sin embargo, lo ataca. Se contradice. Se traiciona. Se desnuda.

En lugar de sumar a ese proceso, decide restar. En lugar de apoyar lo nuevo, lo ridiculiza. En lugar de proponer, difama. Y en el camino, pierde autoridad moral, y deja claro que, aunque rapee sobre el cambio, no está listo para verlo suceder si no lo protagoniza él mismo.

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