Moscú (EFE).- El Kremlin acusó este martes al dueño de Telegram, Pável Dúrov, de negarse a cooperar con las autoridades rusas después de que el Servicio Federal de Seguridad (FSB) le abriera una causa penal por «colaboración con el terrorismo».
«Estamos registrando un gran número de infracciones y la renuencia de la administración de Telegram a cooperar con nuestras autoridades», señaló el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, en su rueda de prensa telefónica diaria.
En esta línea, «estamos registrando una gran cantidad de contenido que podría representar un peligro para nuestro país, y en base a esto, nuestras agencias competentes están tomando las medidas que consideran oportunas», añadió.
Peskov, por su parte, dijo que el Kremlin «no tiene la autoridad para decidir bloquear o no las aplicaciones de mensajería».
Esta mañana, los medios locales rusos informaron que el FSB incoó una causa penal contra el fundador de Telegram denunciando que «la ilusión de anonimato trajo a la red de mensajería todo un ejército de radicales, drogadictos, asesinos y terroristas, lo cual se convirtió en una amenaza para nuestra sociedad».
Ataques a la libertad en redes, según Telegram
Tras una campaña de ralentización de los servicios de mensajería por parte de las autoridades rusas, Dúrov denunció que los ataques a la libertad en las redes se dirigen para obligar a sus usuarios a pasarse a una aplicación estatal «creada para la vigilancia y la censura política».
«Rusia está restringiendo el acceso a Telegram en un intento de obligar a sus ciudadanos a cambiarse a una aplicación controlada por el Estado y creada para la vigilancia y la censura política», escribió en su cuenta de la aplicación.
El Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia advirtió el sábado que el empleo de Telegram -que las autoridades se plantean bloquear para promover una alternativa estatal (la aplicación MAX)- es una amenaza para sus soldados en Ucrania.
