El Ejército birmano prepara cambios inminentes de liderazgo tras el gran desfile militar

El Ejército birmano prepara cambios inminentes de liderazgo tras el gran desfile militar

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Bangkok.- El Ejército de Birmania (Myanmar), que detenta el poder en el país desde el golpe de Estado de 2021, prepara cambios inminentes de liderazgo, que se anunciarán después de un desfile militar esta noche y llegan meses después de las elecciones convocadas por la junta militar el pasado diciembre.

En una reunión con oficiales retirados, el subcomandante del Ejército, Soe Win, afirmó que los "cambios de liderazgo" tendrán lugar después de la ceremonia del día de las Fuerzas Armadas, que se celebra este viernes con un gran desfile, si bien no especificó exactamente cuándo

"Independientemente de quién esté al mando, el Tatmadaw -como se conoce al Ejército birmano- seguirá las directrices de los sucesivos líderes, asesores y mentores, así como las doctrinas y políticas militares establecidas", dijo Soe Win, según el periódico Global New Light of Myanmar, controlado por los militares.

Esta noche, cientos de soldados birmanos marcharán por una gran explanada en Naipyidó, en un acto al que está previsto que asista el líder de la junta militar, Min Aung Hlaing, quien lideró la sublevación de febrero de 2021 que puso fin a una década de transición democrática en el país.

Entre el 28 de diciembre y el 25 de enero, el régimen militar organizó unas elecciones celebradas por fases en las que se impuso el Partido de la Unión, la Solidaridad y el Desarrollo (USDP), vinculado al Ejército.

Las votaciones, celebradas sin oposición real al estar ilegalizado el partido Liga Nacional para la Democracia (LND) de la premio nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, en prisión desde el golpe, han sido tachadas de fraude por opositores, ONG y la mayor parte de la comunidad internacional.

A mediados de marzo se inauguró el Parlamento controlado por los militares, que se espera se reúna la próxima semana para elegir al presidente.

Se prevé que el puesto será ocupado por el líder de la junta, Min Aung Hlaing, quien a su vez debería dejar vacante el de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, que ocupa desde 2011, con lo que busca legitimar un poder reconocido hasta la fecha por un puñado de países, entre ellos China y Rusia.

El golpe militar sumió a Birmania en una profunda crisis política, social y económica y ha abierto una espiral de violencia con nuevas milicias civiles que han exacerbado la guerra de guerrillas que el país vive desde hace décadas.

Los militares argumentaron para tomar el poder un fraude masivo en las elecciones de noviembre de 2020, en las que el partido de Suu Kyi se impuso con una amplia mayoría y con el visto bueno de observadores internacionales independientes.

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