Rapidez y comodidad ponen a prueba la seguridad bancaria

Rapidez y comodidad ponen a prueba la seguridad bancaria

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La búsqueda de mayor rapidez y comodidad en los servicios financieros puede convertirse en un riesgo para la seguridad bancaria, al llevar a las entidades a reducir controles y agilizar procesos sin completar las verificaciones necesarias.

Así lo advirtió Arnulfo Espinosa, director de Auditoría de Tecnologías de la Información (TI) y Prevención y Detección de Fraudes del Grupo Financiero Afirme, durante el XXIX Congreso Internacional de Finanzas y Auditoría (CIFA) y el XXIV Seminario Latinoamericano de Contadores y Auditores (Selatca).

Espinosa explicó que las instituciones financieras enfrentan amenazas relacionadas con ataques cibernéticos, personas y procesos. Sin embargo, señaló que la búsqueda de soluciones más cómodas también puede debilitar los mecanismos de protección.

Uno de los ejemplos mencionados fue el uso de contraseñas. Mientras una clave sencilla resulta más fácil de recordar, las contraseñas complejas, los cambios periódicos y la autenticación adicional ofrecen mayores niveles de seguridad, aunque generan más pasos para los usuarios.

El mismo dilema se presenta en las operaciones financieras. Un crédito que requiere múltiples autorizaciones y revisiones puede ofrecer mayor protección, pero también hacer más lento el proceso. Reducir esos controles agiliza la operación, pero incrementa la exposición al riesgo.

El especialista sostuvo que las entidades deben encontrar un equilibrio entre la facilidad de uso y el control, así como entre la velocidad y la seguridad.

Espinosa relató el caso de un hospital donde un médico necesitaba conectar a internet un dispositivo para actualizarlo antes de realizar una intervención. Aunque la solicitud debía cumplir con los protocolos de seguridad, la urgencia de la situación terminó provocando una flexibilización de los controles.

A su juicio, este tipo de situaciones demuestra cómo la presión por responder rápidamente puede llevar a modificar procedimientos establecidos y generar vulnerabilidades.

El ejecutivo consideró que la solución no consiste en imponer controles que paralicen las operaciones, sino en establecer mecanismos que permitan mantener la protección sin afectar la capacidad de respuesta de las organizaciones.

Espinosa también llamó la atención sobre los riesgos asociados al uso de inteligencia artificial en el sector financiero, especialmente cuando sus decisiones se aplican a grandes volúmenes de operaciones.

Explicó que un modelo puede alcanzar el objetivo para el que fue diseñado, pero tomar decisiones que no fueron previstas por sus desarrolladores. En sistemas utilizados para detectar fraudes, por ejemplo, un error puede reproducirse en cientos o miles de transacciones.

Ante este escenario, destacó la importancia de fortalecer la gobernanza, la supervisión y la responsabilidad humana sobre las decisiones respaldadas por inteligencia artificial.

El reto para las entidades financieras, concluyó, es mantener un equilibrio que permita proteger las operaciones sin convertir la seguridad en una barrera para el funcionamiento del negocio.

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