El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, aclaró formalmente que el cese de hostilidades acordado con Irán por un periodo de dos semanas no es extensivo al territorio libanés. Según el mandatario, las fuerzas de defensa israelíes continuarán sus operaciones estratégicas contra los objetivos del grupo Hezbolá, confirmando que la campaña militar en el Líbano sigue su curso habitual a pesar del reciente enfriamiento de las tensiones directas con Teherán.
Esta postura de Jerusalén introduce una contradicción significativa frente a las declaraciones previas del primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, quien había sugerido un panorama de pacificación más amplio. Mientras tanto, en el escenario político estadounidense, Donald Trump ha manifestado una visión optimista, asegurando que este acuerdo bilateral podría ser el preludio de una "era dorada" de estabilidad para el Medio Oriente, afirmando que existe un deseo genuino de todas las partes involucradas por finalizar el estado de guerra.
Impacto en los mercados y expectativas de negociación
La reacción de los mercados globales no se ha hecho esperar ante la noticia de la tregua parcial. Los precios internacionales del petróleo y el gas registraron un retroceso inmediato, aliviando la presión energética, mientras que las bolsas europeas cerraron la jornada al alza, reflejando un optimismo moderado de los inversionistas.
El próximo paso determinante en este complejo tablero de ajedrez diplomático tendrá lugar este viernes en Islamabad, Pakistán, donde darán inicio las mesas de negociación oficiales. No obstante, la persistencia de los ataques en el sur del Líbano y zonas como Tiro —donde se reportaron explosiones recientes en el barrio de Abbasiyeh— mantiene la incertidumbre sobre si esta pausa con Irán será suficiente para lograr una desescalada regional definitiva.
